Institut Universitari d’Estudis de la Dona

Émilie Du Châtelet

“El amor al estudio es de todas las pasiones la que más contribuye a nuestra felicidad”; o así opinaba la Marquesa de Châtelet. ¿Que quién es esa mujer?, ¿que por qué no nos suena lo más mínimo su nombre? La respuesta es sencilla, aunque no por ello menos abrumadora. Es una de las cientos de estudiosas que fue invisibilizada por la historia a pesar de que alcanzara logros tan relevantes como ser la única traductora al francés de los Principia de Newton. El mismo Voltaire, quien fue su pareja durante quince años, la llegó a considerar superior a él por sus conocimientos. Sin embargo, como decía, la figura de esta mujer no ha llegado a nuestros días mediante los libros de texto.
No se trata de un caso aislado. La educación lleva décadas y décadas basándose, consciente o inconscientemente, en un modelo androcentrista. Por ello se hacen necesarias organizaciones com L’Institut Universitari d’Estudis de la Dona, encargado de luchar contra esta práctica perjudicial para el conjunto de la sociedad, desde el seno de la Universitat de València. Éste es el motivo por el cual en la página de inicio del instituto  apuestan por recordar a Émilie, Marquesa de Châtelet, al igual que apuestan por el estudio y la investigación como herramienta para lograr la igualdad real y con ella, la perseguida  felicidad a la que hacía referencia la propia Émilie en sus escritos.

Quién dice sabio dice feliz, al menos en mi diccionario. […] Cuanto menos      depende nuestra felicidad de los demás, más fácil nos resulta ser felices.[…]Por esta razón de independencia, el amor al estudio es de todas las pasiones la que más contribuye a nuestra felicidad.[…]Es seguro que el amor al estudio es bastante menos necesario para la felicidad de los hombres que para la de las mujeres. Los hombres tienen infinitud de recursos para ser felices de los que carecen totalmente las mujeres. Tienen otros medios de alcanzar la gloria y está claro que la ambición de hacer que sus talentos sean útiles para su país y sirvan asus conciudadanos, bien por su habilidad en el arte de la guerra o por sus talentos para gobernar, o para negociar, está muy por encima de la que puede aportar el estudio, pero las mujeres están excluidas, por su estado, de todo tipo de gloria, y cuando, por azar, se encuentra alguna que haya nacido con un alma lo bastante elevada, sólo le queda el estudio para consolarla de todas las exclusiones y de todas las dependencias a las que se encuentra condenada por su estado.

Émilie, Marquise du Châtelet-Laumont (1706-1749). Discurso sobre la felicidad y correspondencia, Feminismos clásicos, ed. Cátedra. 1996.

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